EXPRESIONES Y OPINIONES
MÉXICO… ¿Y SI SÍ?
Ana Lilia Rivera Rivera*
Este domingo, México enfrentará a Inglaterra en un partido que puede convertirse en una de las páginas más memorables de nuestra historia deportiva. Millones de mexicanas y mexicanos estaremos pendientes de lo que ocurra en la cancha, compartiendo la ilusión de ver a nuestra Selección alcanzar una nueva hazaña.
Sin embargo, más allá del resultado, hay algo que ya hemos ganado: la oportunidad de reconocernos como una sola nación, unida por la esperanza, el orgullo y el profundo amor por nuestro país.
Esta fiesta mundialista representa mucho más que una competencia entre selecciones. Es la mayor celebración deportiva del planeta y uno de los pocos acontecimientos capaces de reunir a miles de millones de personas alrededor de una misma pasión. Durante unas semanas, el mundo dirige su mirada hacia el talento, la disciplina y la identidad de quienes representan a sus naciones.
México no solo participa en esa fiesta; la vive intensamente y la enriquece con una afición reconocida internacionalmente por su alegría, su entrega y el profundo sentido de pertenencia que expresa en cada partido.
Para nuestro país, el Mundial tiene un significado especial. A lo largo de las generaciones ha reunido a familias enteras, ha llenado plazas, hogares y comunidades de emociones compartidas, y ha construido recuerdos que permanecen en la memoria colectiva. Muchas personas recuerdan un Mundial por el gol que celebraron junto a sus padres, por el abrazo con sus hijos, por la reunión con los amigos o por la emoción de ver ondear la bandera nacional.
El futbol tiene esa extraordinaria capacidad de convertirse en un lenguaje común que acerca a quienes piensan distinto, viven en lugares diferentes o enfrentan realidades diversas. Por unos instantes dejamos de lado nuestras diferencias, vestimos los mismos colores y alentamos un mismo sueño.
En un país tan grande y diverso como México, esos momentos tienen un enorme valor. Nos recuerdan que somos más fuertes cuando encontramos aquello que nos une y no únicamente aquello que nos distingue. La unidad no significa pensar igual; significa compartir un propósito común cuando la patria nos convoca.
Esa es una lección que trasciende el deporte y que también debe inspirarnos en la vida pública: construir acuerdos, fortalecer la convivencia y trabajar juntos para que nuestro país siga avanzando.
Nada de lo que hoy vive nuestra Selección ha sido producto de la casualidad. Detrás de este momento existen años de entrenamiento, sacrificios personales, disciplina, perseverancia y una enorme responsabilidad: representar dignamente a México ante el mundo.
Cada jugador ha demostrado que los sueños se alcanzan con trabajo diario, carácter y la convicción de no rendirse frente a la adversidad. Ese ejemplo merece el reconocimiento de toda la nación, porque también inspira a millones de niñas, niños y jóvenes que encuentran en el deporte una auténtica escuela de vida.
Por eso deseo, como millones de mexicanas y mexicanos, que este domingo podamos celebrar un triunfo histórico. Confío en la capacidad de nuestra Selección y en el corazón con el que ha disputado cada encuentro. Pero también deseo que, si la victoria llega, la celebremos con responsabilidad, con respeto hacia los demás y con la alegría que distingue a nuestro pueblo.
Las mejores celebraciones son aquellas que fortalecen la convivencia, protegen la vida y dejan recuerdos de felicidad, no de imprudencia.
Y si el marcador no nos favorece, tampoco habrá motivos para sentir que hemos perdido. México ya es ganador. Lo es porque ha demostrado que puede competir entre las mejores selecciones del mundo. Lo es porque millones de personas volvieron a creer en el poder del esfuerzo colectivo. Lo es porque nuestras niñas y nuestros niños descubrieron que los sueños más grandes pueden alcanzarse con disciplina, compromiso y perseverancia. Y lo es porque nuestro país volvió a ser motivo de orgullo dentro y fuera de nuestras fronteras.
Las victorias deportivas son memorables, pero las que verdaderamente transforman a una nación son aquellas que fortalecen su autoestima, inspiran a las nuevas generaciones y nos recuerdan de qué estamos hechos.
Esta fiesta del futbol nos ha dejado precisamente esa enseñanza: cuando México confía en sí mismo, cuando trabaja unido y cuando coloca por delante el interés colectivo, es capaz de alcanzar metas que parecían imposibles.
Este domingo apoyemos con entusiasmo a nuestra Selección. Si llega el triunfo, celebrémoslo con respeto y responsabilidad. Y si el resultado es otro, mantengamos en alto la frente y el orgullo de ser mexicanos.
Porque el verdadero triunfo de esta gran fiesta mundialista ha sido recordarnos que somos un pueblo unido, fuerte, solidario y capaz de caminar junto hacia un mismo sueño. Esa es la victoria más importante, y nadie podrá arrebatárnosla.
Senadora de la República por el Estado de Tlaxcala*
Las opiniones, juicios y valoraciones expresadas en este espacio son responsabilidad exclusiva de su autor, por lo que no representan ni comprometen, de manera directa o indirecta, la postura, criterio o línea editorial del portal de noticias otrosdatos.com.mx
EXPRESIONES Y OPINIONES
EL CAMBIO EN MORENA BENEFICIA A LA CONTINUIDAD Y PONE CONTRA LAS CUERDAS A LA SENADORA
Prof. Miguel Ángel Meléndez Nava
El ajedrez político en Morena comienza a tomar forma rumbo a 2027. La salida de Marcela González de los reflectores como dirigente estatal del partido tiene dos o tres interpretaciones, dependiendo del ángulo desde el que la analicen los morenistas y los distintos actores políticos.
Quienes respaldan al presidente municipal con licencia consideran el relevo como un triunfo, ya que la secretaria general, Daniela Flores Meneses, quien asumió la dirigencia estatal, simplemente desempeñará el cargo de manera formal, pues las decisiones —afirman— seguirán tomándose desde Palacio de Gobierno, a través de la exdirigente estatal Marcela González.
Según versiones, al despedirse de los integrantes del Comité Estatal dejó un mensaje claro: «Me voy, pero estaré muy pendiente de las decisiones que se tomen; además, estaré permanentemente con ustedes y quizá hasta tenga una oficina aquí, como la tengo en el Congreso del Estado».
De ser así, el cambio únicamente habría servido para cumplir con un requisito estatutario, mientras que las decisiones continuarían emanando desde Palacio de Gobierno.
La llegada de Daniela Flores Meneses a la dirigencia estatal, vista desde una perspectiva política, favorecería al candidato oficial, ya que su nombramiento fue por designación directa. Lo institucional habría sido convocar a un Consejo Estatal o a un Congreso Estatal Extraordinario. Sin embargo, si la designación fue avalada por el Comité Ejecutivo Nacional de Morena, el mensaje sería claro: el coordinador político será Alfonso Sánchez García.
La gobernadora ha enviado señales al centro del país sobre el control y la fortaleza política que mantiene como titular del Ejecutivo estatal y como principal figura de Morena en Tlaxcala, al conservar influencia sobre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, además de contar con el respaldo político de la mayoría de los 60 municipios.
A ello se suma que ha ido alineando a su proyecto de continuidad a diversos actores políticos de distintas generaciones y fuerzas partidistas en apoyo a su delfín político. Un ejemplo fue el encuentro entre el exgobernador Marco Mena y Alfonso Sánchez, actual cónsul de México.
Difícilmente ese acercamiento ocurrió a título personal, considerando que el nombramiento diplomático fue propuesto por la titular del Poder Ejecutivo Federal.
También figura en este escenario la exgobernadora Beatriz Paredes Rangel, quien ha mantenido cercanía tanto con la gobernadora como con el presidente municipal con licencia, luego de haber sido nombrada de manera honorífica para los festejos del aniversario de la fundación de Tlaxcala. La política originaria de Tizatlán es reconocida por su capacidad de operación política y su influencia podría incrementarse aún más si eventualmente fuera designada rectora de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATx).
En este proceso también se han sumado diversos personajes de la vieja guardia política, así como actores de perfil intermedio que respaldan el proyecto de continuidad.
Si este panorama termina por confirmarse, colocaría prácticamente contra las cuerdas a la senadora con licencia Ana Lilia Rivera, quien, pese a aparecer arriba en diversas encuestas, no logró construir las alianzas necesarias.
Se confrontó con distintos actores y grupos políticos, olvidando que en política las alianzas suelen ser determinantes para alcanzar objetivos de largo plazo. Quizá uno de sus mayores errores fue confrontar directamente a la gobernadora, quien finalmente concentra el poder político del estado.
Otro aspecto que afectó su posicionamiento fue el manejo de su discurso. Si bien al inicio de su proyecto resultó favorable presentarse como una política dispuesta a enfrentar al poder y combatir las viejas prácticas, posteriormente endureció su narrativa al advertir que, de llegar al gobierno, aplicaría la ley contra sus adversarios políticos, discurso que terminó ofreciendo argumentos a sus opositores para contrarrestar su mensaje.
Otro episodio que le generó un fuerte desgaste fue el comentario dirigido a representantes de los medios de comunicación, cuando preguntó: «¿Quién es ese idiota que pregunta qué he hecho por Tlaxcala?» Un exabrupto que alcanzó difusión nacional y cuya estrategia de control de daños fue insuficiente.
A ello se suman otros errores en el manejo de su comunicación política. Quizá el único factor que todavía podría favorecerla sea el criterio de equidad de género; sin embargo, esa decisión corresponderá a Palacio Nacional y a las dirigencias nacionales de los partidos que integren la coalición con Morena.
No obstante, también es cierto que la senadora podría influir de manera importante en el futuro político de Tlaxcala si la decisión fuera que regresara a concluir su encargo legislativo, escenario que eventualmente podría generar divisiones al interior de Morena.
Por cierto, resulta difícil imaginar que Ana Lilia Rivera levante la mano a Alfonso Sánchez García, o que éste haga lo propio con la senadora con licencia. De ahí surge la gran incógnita: ¿habrá una nueva alternancia política en Tlaxcala?
A propósito, la salida de Homero Meneses Hernández de la SEPE-USET también envía un mensaje de fractura dentro del gobierno lorenista.
Aunque el exsecretario no representa por sí mismo un grupo político determinante, sí encabezó una de las dependencias más importantes de la administración estatal, donde, según distintas opiniones, pasó sin pena ni gloria.
Quizá le faltó la humildad y la visión necesarias para construir acuerdos con sus propios compañeros del magisterio. El afán de sobresalir por su formación académica terminó proyectando una imagen de prepotencia y autoritarismo frente a miles de trabajadores de la educación, quienes hoy celebran su salida. Sin duda, Homero Meneses Hernández subestimó el peso político del magisterio tlaxcalteca.
Ahora llega el poblano José Alonso Trujillo, quien arriba con diversos señalamientos derivados de su paso por la Dirección General del COBAT, donde, según diversas versiones, enfrentó críticas por despidos de docentes y trabajadores administrativos, presunto hostigamiento laboral y acusaciones de corrupción.
Encontrará un escenario distinto, ya que, si los dirigentes sindicales Cutberto Chávez de la Rosa y Teresa Meneses —de las Secciones 31 y 55 del SNTE— ejercen plenamente su autonomía y liderazgo, difícilmente permitirán que los más de 25 mil trabajadores de la educación sean rehenes de decisiones administrativas o políticas.
Habrá que darle tiempo al tiempo antes de emitir un juicio definitivo sobre este nombramiento.
Por último, desde este espacio periodístico expreso mi más sentido pésame a mi amigo, el Lic. Amado Lima, y a toda su familia por la irreparable pérdida de su hijo, el Dr. Julio César Lima Carro. Deseo que encuentren fortaleza ante esta dolorosa ausencia.
Descanse en paz.
Las opiniones, juicios y valoraciones expresadas en este espacio son responsabilidad exclusiva de su autor, por lo que no representan ni comprometen, de manera directa o indirecta, la postura, criterio o línea editorial del portal de noticias otrosdatos.com.mx
EXPRESIONES Y OPINIONES
DOCE AÑOS DE MORENA: LA FUERZA DE UN PUEBLO QUE DECIDIÓ TRANSFORMAR A MÉXICO
Ana Lilia Rivera Rivera*
El 9 de julio de 2014 marcó un momento histórico para México. Ese día, Morena obtuvo su registro como partido político nacional. Más allá de un acto jurídico, nació la esperanza organizada de millones de mexicanas y mexicanos que decidieron convertir la indignación en participación y la participación en transformación.
Morena no surgió de los escritorios del poder ni de los acuerdos entre élites. Nació de la voluntad de un pueblo que durante décadas caminó, luchó, resistió y mantuvo viva la convicción de que México podía ser distinto. Antes de ser partido, fuimos movimiento. Antes de contender en las urnas, recorrimos plazas, comunidades y hogares sembrando una revolución de conciencias que hoy ha transformado a una nación entera.
Tengo el enorme orgullo de decir que soy fundadora de Morena. Viví esa etapa en la que construir un partido significaba recorrer caminos con más convicción que recursos; convencer con ideas y no con dinero; organizar asambleas, tocar puertas y enfrentar el escepticismo de quienes pensaban que era imposible vencer al viejo régimen.
Como secretaria general del Comité Ejecutivo Estatal Fundacional de Morena en Tlaxcala, responsable de la Asamblea Estatal Fundacional y, posteriormente, comisionada para contribuir a la organización del partido en diversas entidades del país, aprendí que la mayor fortaleza de nuestro movimiento siempre ha sido su gente.
Han transcurrido doce años desde aquel registro histórico y los resultados hablan por sí mismos. México emprendió una transformación profunda que colocó en el centro de las decisiones públicas a quienes durante mucho tiempo fueron olvidados. La política dejó de servir a unos cuantos para convertirse en un instrumento de justicia social.
Hoy, millones de personas adultas mayores reciben una pensión; las y los jóvenes cuentan con mayores oportunidades para estudiar y trabajar; el salario mínimo ha recuperado su poder adquisitivo; los programas sociales son derechos constitucionales; la corrupción dejó de ser una forma de gobierno y la vida pública se conduce bajo principios que antes parecían inalcanzables: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.
Nada de ello habría sido posible sin el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, quien convirtió una causa social en un proyecto nacional. Tampoco habría sido posible sin la conducción de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien hoy continúa consolidando el Segundo Piso de la Cuarta Transformación, con la convicción de que gobernar significa profundizar la justicia social, fortalecer las instituciones y ampliar los derechos del pueblo.
Sin embargo, sería un error pensar que la transformación depende únicamente de sus dirigentes. La verdadera fuerza de Morena sigue estando en su militancia, en las mujeres y los hombres que creen que la política debe ejercerse con ética, honestidad y un profundo amor por México.
Por ello, este aniversario también representa una oportunidad para recordar que Morena no puede apartarse de sus principios fundacionales. Debemos cuidar que el movimiento conserve su esencia: caminar junto al pueblo, escuchar sus demandas, actuar con humildad y mantener siempre abiertas las puertas a quienes luchan por un país más justo.
Los partidos nacen, crecen y, en ocasiones, olvidan por qué fueron creados. Morena tiene la enorme responsabilidad histórica de no perder nunca la memoria de su origen. Nuestro compromiso no es con el poder por el poder mismo, sino con la transformación permanente de México y con la construcción de una nación donde la dignidad, la igualdad y la justicia sean una realidad para todas y todos.
Doce años después, sigo creyendo con la misma convicción que me llevó a participar en la fundación de este movimiento. Sigo convencida de que, cuando el pueblo es protagonista de su propia historia, no existe obstáculo capaz de detener el cambio.
Morena nació del pueblo. Al pueblo se debe. Y será siempre el pueblo quien marque el rumbo de la Transformación.
Senadora de la República por el Estado de Tlaxcala*
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EXPRESIONES Y OPINIONES
MORENA: EL CONTROL DEL PROCESO INTERNO
Luis Romero
La reconfiguración de la dirigencia nacional de Morena responde a un movimiento político que tendrá efectos directos en los 17 estados donde habrá elecciones para gobernador en 2027, entre ellos Tlaxcala.
Los recientes cambios en la estructura partidista envían un mensaje claro: la dirigencia nacional, encabezada por Ariadna Montiel, busca conducir de manera más estrecha el proceso de definición de candidaturas y reducir los márgenes de disputa interna que comenzaron a manifestarse desde hace varios meses.
La maniobra no es casual. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo enfrenta presiones tanto en el ámbito interno como en el escenario internacional, mientras intenta consolidar el llamado Segundo Piso de la Cuarta Transformación. En ese contexto, preservar la unidad del partido se convierte en una prioridad política.
El regreso de Citlalli Hernández al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena fue interpretado dentro del partido como un fortalecimiento de la conducción política del proceso sucesorio. No se trata únicamente de definir 17 candidaturas a gubernaturas; también estarán en juego cientos de presidencias, sindicaturas, regidurías, y diputaciones locales y federales, cuya importancia será determinante para mantener la presencia territorial del movimiento.
Naturalmente, estos cambios modifican los equilibrios internos y reducen la influencia de algunos operadores políticos identificados con el obradorismo.
Versiones surgidas desde la dirigencia morenista apuntan a que las negociaciones para construir candidaturas de unidad han resultado más complejas de lo previsto. En varios estados ha sido necesario convencer a algunos aspirantes de retirarse de la contienda para evitar fracturas internas, una operación política que aún continúa, y que seguramente se extenderá hacia la definición del resto de candidaturas para los ayuntamientos y los congresos locales y federal.
En ese contexto cobra relevancia la declaración que realizó semanas atrás la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena en Tijuana, al advertir que obtener una Coordinación Estatal para la Defensa de la Transformación no garantiza automáticamente la candidatura al gobierno de una entidad.
El mensaje tuvo un evidente contenido político: Morena busca dejar atrás la percepción de que las coordinaciones representan una candidatura anticipada para disciplinar a las y los aspirantes. La intención, al parecer, es mantener abiertas las posibilidades de decisión hasta etapas posteriores al proceso interno, con el propósito de preservar márgenes de maniobra que permitan atender las necesidades estratégicas del movimiento.
Por ello, aunque la convocatoria privilegia el método de la encuesta y contempla un sondeo previo para seleccionar seis perfiles —en casos como Tlaxcala, donde se registraron 11 aspirantes—, el partido conserva la posibilidad de incorporar variables adicionales, como la paridad de género, para garantizar la unidad interna.
Esto significa que la competitividad no necesariamente será el único criterio para definir una candidatura, especialmente en entidades donde Morena mantiene una amplia preferencia electoral.
Para quienes participen en los procesos internos, la señal es clara. Y para quienes puntean en los estudios demoscópicos, es una advertencia: obtener una Coordinación Estatal puede representar una ventaja política, pero ya no constituye un pase automático para aparecer en la boleta electoral.
Esta definición adquiere especial relevancia en Tlaxcala, donde la disputa interna comenzó hace varios meses y ha involucrado a distintos liderazgos.
En ese escenario, la capacidad para preservar la cohesión del partido sería ponderada, por lo que el oficio político de perfiles como Ana Lilia Rivera Rivera y Alfonso Sánchez García será estratégica para concretar negociaciones. Ya la senadora con licencia dio indicios de tal posibilidad con su llamado a la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros para procurar la unidad.
Para Morena, la elección de 2027 ya comenzó, y las decisiones recientes de la dirigencia nacional muestran que, para el partido en el poder, el control del proceso interno será tan importante como el resultado en las urnas.
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