EXPRESIONES Y OPINIONES
DESATANDO AL TIGRE: DE OÍDOS PARA OÍR

JOSÉ RAMÍREZ
Quien tenga oídos para oír, que oiga.
En el recinto ferial de Tlaxcala, la doctora Claudia Sheinbaum dijo al iniciar su intervención: “Estamos visitando el país. ¿Con qué propósito? Pues porque terminó la encuesta en la que participaron cinco compañeros y su servidora. Todos de primer nivel. Y el pueblo de México decidió. Vine yo a Tlaxcala y les dije que iba a regresar como Coordinadora Nacional de Defensa de la Transformación. Y aquí estoy como Coordinadora Nacional de Defensa de la Transformación”.
¿Para quién era el mensaje?
¿Para la gobernadora Lorena Cuéllar, que abiertamente apoyó a Adán Augusto López?
¿Para los funcionarios del gabinete estatal, que atendiendo órdenes superiores respaldaron al ex secretario de Gobernación?
¿Para los diputados locales y presidentes municipales, que siguieron línea y contribuyeron al llenado de los dos eventos que él realizó durante el proceso interno?
Pues la doctora dio una pista para responder tal interrogante: “Quiero platicarles, porque ustedes dicen: A ver, ¿cómo la dirigente principal de nuestro movimiento en Tlaxcala no está aquí arriba -en el templete-? (…) Ella está sentada ahora aquí abajo, no está sentada aquí arriba, porque el INE nos pide, ya saben cómo es el INE, -porque- hay una serie de reglas, y resulta que los servidores públicos en fin de semana pueden venir a los eventos, pero no pueden estar en el templete”.
Quien tenga oídos para oír, que oiga: Claudia no olvida.
La aspirante presidencial tiene presente el trato que recibió en su pasada visita a la entidad, cuando no contó con el apoyo del aparato oficial en el desarrollo del proceso interno que midió a las «corcholatas».
Por eso, desde el templete, mandó un sutil mensaje de autoridad política: ella recibió de manos de López Obrador el bastón de mando, y ella es la encargada de construir el «segundo piso de la Transformación en México».
Y desde esa posición de poder, expresó: “¿Quién quiere a Lorena Cuéllar en Tlaxcala? No sólo es una gran gobernadora, ¡gran gobernadora! (…) sino en realidad es la dirigente de la transformación aquí en el Estado de Tlaxcala”.
Quien tenga oídos para oír, que oiga: Sheinbaum le concedió su ascendencia en Tlaxcala, pero no un lugar en el templete.
Si realmente se atendiera “lo que el INE nos pide”, la gobernadora no hubiera estado en el presídium de la Plenaria Nacional del Partido Encuentro Solidario, que tuvo lugar en el Centro de Convenciones de Tlaxcala el mismo domingo.
Lejos parecen los días en que, como jefa de Gobierno de la CDMX, visitó Tlaxcala para inaugurar el inicio del gobierno lorenista, fungir como conferencista de políticas exitosas de gobierno o firmar convenios para intercambiar buenas prácticas gubernamentales.
La ausencia de Lorena en el evento conmemorativo que Claudia encabezó en la capital del país por el 8M, Día Internacional de la Mujer, marcó el inicio de un distanciamiento que debilitó la confianza entre ambas.
La unción de Sheinbaum como Coordinadora Nacional de Defensa de la Transformación hizo patente que, en Tlaxcala, hubo decisiones políticas precipitadas y, por tanto, equivocadas.
Ahora, la única vía de reivindicación política para la “dirigente principal de nuestro movimiento en Tlaxcala” es que Morena gane todo en las votaciones de 2024, una misión desafiante por los exiguos resultados de los gobiernos municipales morenistas, y las polémicas determinaciones del gobierno estatal, cuya aceptación viene a la baja de acuerdo a las mediciones.
Quien tenga oídos para oír, que oiga...