EXPRESIONES Y OPINIONES
PUEBLA, EN EL ÁNIMO PRESIDENCIAL

LUIS ROMERO
Este año, el Desfile Conmemorativo del 5 de Mayo en Puebla no solo recordó la histórica victoria sobre el ejército francés en 1862: adquirió una carga simbólica profunda.
Este evento, marcado por genuino fervor patrio, fue encabezado por primera vez por una mujer presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum, primera mujer en ocupar la máxima magistratura del país.
Y este hecho histórico fue protagonizado también por el gobernador Alejandro Armenta, amigo cercano de la jefa del Ejecutivo federal, a quien recibió y atendió personalmente.
Así, esta conmemoración, bajo el liderazgo de dos emblemáticas figuras de la Cuarta Transformación, también fue la ocasión para demostrar que, en Puebla, se construye el segundo piso de este proyecto de nación.
En un momento en el que mientras el mundo sufre los embates de la guerra arancelaria estadounidense, y el presidente Donald Trump pretende una intervención de su ejército en territorio mexicano, la presidenta Sheinbaum expresó en la capital poblana que “el 5 de mayo nos recuerda que el presente y el futuro de México es el de ser una nación libre, independiente y soberana”.
En su discurso, también recordó que: “Las palabras con que el General Ignacio Zaragoza se dirigió a sus tropas son las siguientes: ‘Puede ser que ellos sean el mejor ejército del mundo, pero nosotros somos los mejores hijos de México´”.
Así, como bien dijo, este mensaje “atraviesa años de historia y resuena en nuestro presente y siempre en el corazón del pueblo de México”.
En sintonía con esta visión, el gobernador Armenta abordó, no solamente el contexto global, sino también los desafíos de política interna.
Su mensaje fue contundente: «Los neoconservadores quieren regresar a la época del saqueo y el despojo de las riquezas nacionales». Esta expresión, fuerte y directa, fue asimilada por la presidenta, quien asintió con la cabeza, en un gesto de aprobación que no pasó inadvertido para la clase política.
Además, habló de la lucha que lidera Sheinbaum para proteger las soberanías energética, alimentaria, económica y tecnológica de nuestro país, así como del rumbo con orden que está dando al proyecto de la Cuarta Transformación: un orden basado en la justicia social, la redistribución, y el combate a los privilegios.
Este discurso trascendió la proclama local para reflejar el momento político que vive México bajo el mando de Claudia Sheinbaum que, no en vano, goza del mayor nivel de aprobación desde que llegó a la Presidencia: 70.2 puntos.
Lejos del protocolo, la mandataria federal se mostró cercana y sonriente con el gobernador Armenta. Durante los 90 minutos que duró el acto cívico-militar, el diálogo constante y la evidente sintonía entre ambos gobernantes dejaron ver algo más que cortesía institucional: dejaron ver afinidad política, visión compartida y una colaboración que empieza a marcar un nuevo estilo de gobernanza entre Puebla y el Gobierno de México.
Hoy, Puebla está en el ánimo presidencial. No como un mero gesto político, sino como un nodo estratégico para el desarrollo nacional.
Vale tener presente que el Estado de Puebla desempeñará un papel clave en el «Plan México» de la presidenta Sheinbaum, con proyectos estratégicos que buscan impulsar el desarrollo económico, la infraestructura y la sostenibilidad en la región, con la Planta automotriz Olinia, la recuperación del tren México-Puebla-Veracruz, la ampliación de la autopista Puebla-Amozoc, el saneamiento del río Atoyac, y la reactivación de la construcción de vivienda.
Sin duda, la cercanía entre la mandataria federal y el gobernador poblano es un aspecto relevante que marca el tono de lo que viene.