EXPRESIONES Y OPINIONES
GOBERNAR ES ANTICIPAR

LOURDES ROMERO
La actualización del Atlas de Riesgos de Tlaxcala representa un paso fundamental para avanzar hacia la consolidación de una política eficaz en materia de protección civil.
Nuevamente, la administración encabezada por la gobernadora Lorena Cuéllar demuestra que la transformación del estado empieza con lo básico, es decir, atendiendo los rezagos que, en este caso, acumulaban prácticamente dos décadas.
Por ello, la reciente presentación del nuevo Atlas implica la culminación de un proceso meticuloso que dará sustento a las acciones que incidirán en el desarrollo estatal, pues se trata de un instrumento esencial para el diseño de cualquier política pública seria de cara al futuro.
El actual gobierno estatal apuesta por la prevención, por la planeación estratégica, lo que representa una ruptura de inercias institucionales para generar desde ahora beneficios sostenibles al estado y sus municipios, al concebir el territorio como un factor estratégico sobre el cual ya se asume responsabilidad frente a la ciudadanía.
El dato es contundente: 20 años sin una actualización integral de esta herramienta sugiere que, sin brújula clara, el crecimiento avanzó en la entidad. Como se dijo en la Primera Sesión Ordinaria del Consejo Estatal de Protección Civil, desde definir dónde construir un hospital hasta trazar una carretera o delimitar zonas habitacionales, el Atlas brinda un criterio técnico que, bien utilizado, puede evitar yerros costosos, no solo en recursos, sino también en vidas.
Y en tal sentido, el nuevo instrumento llega con la posibilidad de hacer todo ello de un modo eficaz, tras su concreción, que alude a una decisión técnica, pero también política, que denota, en pocas palabras, que gobernar es también anticipar escenarios de riesgo para proteger y servir a la gente.
El reconocimiento de instancias federales como el Centro Nacional de Prevención de Desastres no es menor, ya que valida que Tlaxcala se conduce en la dirección correcta en materia de prevención, alineada a estándares nacionales e internacionales en gestión de riesgos.
Hoy, el verdadero reto viene de la mano de convertir el Atlas en una herramienta cotidiana para los 60 ayuntamientos, porque de nada sirve contar con información si no se utiliza. Es preciso que los gobiernos locales incorporen la lógica de la prevención en sus obras, programas y acciones, con disciplina institucional y voluntad política.
Así, una vez que el gobierno estatal ha marcado pauta con un nuevo modelo para enfrentar amenazas concretas, como la actividad del volcán Popocatépetl, la sismicidad, las inundaciones, los incendios forestales o los riesgos en la operación de los corredores industriales -cada uno de los cuales requiere respuestas concretas-, los ayuntamientos están en condiciones de aprovechar la radiografía del territorio para elaborar la hoja de ruta para su propio desarrollo.
La propuesta de que el Congreso del Estado exhorte a los 60 ayuntamientos para que elaboren o actualicen sus respectivos Atlas de Riesgos Municipales va, justamente, en sintonía con el interés institucional de fortalecer las políticas de prevención y atención de desastres en la entidad.
Confiemos en que los municipios hagan su parte y, a partir de este momento, ajusten sus atlas para que la prevención deje de ser discurso y se convierte en una práctica desde el primer nivel de gobierno.