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INHABILITA PROFEPA HORNOS CLANDESTINOS EN LA MALINCHE; PERSISTE TALA ILEGAL EN ÁREA NATURAL PROTEGIDA

LUIS ROMERO

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) inhabilitó tres hornos utilizados para la producción clandestina de carbón vegetal dentro del Parque Nacional La Malinche o Matlalcueyatl, una de las áreas naturales protegidas más importantes del centro del país y que desde hace años enfrenta problemas recurrentes de tala ilegal y degradación forestal.

La acción derivó de un operativo de vigilancia realizado el pasado 28 de mayo en coordinación con la Policía Estatal de Montaña, en una zona boscosa del municipio de Teolocholco, donde fueron detectadas estructuras en funcionamiento destinadas a la elaboración de carbón vegetal mediante el uso de madera extraída ilegalmente.

De acuerdo con la autoridad ambiental, durante el recorrido efectuado en el paraje conocido como La Cabaña se localizaron tres hornos en proceso de combustión, dos de ellos concentrados en un primer punto y un tercero a corta distancia del lugar.

Tras confirmar que operaban sin autorización y con materias primas obtenidas dentro del área protegida, los inspectores procedieron a su inhabilitación.

Las estimaciones oficiales indican que para alimentar los hornos fueron utilizados cerca de 3.9 metros cúbicos de recursos forestales, volumen suficiente para producir aproximadamente 654 kilogramos de carbón vegetal.

Aunque durante la inspección no fueron localizadas personas responsables de la actividad, en las inmediaciones se encontraron 20 tocones de encino (Quercus laurina), evidencia de la tala clandestina que continúa afectando los ecosistemas forestales de la montaña.

La Profepa recordó que dentro del Parque Nacional La Malinche no existe autorización para el aprovechamiento forestal destinado a la producción de carbón vegetal, por lo que cualquier actividad de este tipo constituye una violación a la legislación ambiental vigente.

El hallazgo vuelve a poner sobre la mesa una problemática que habitantes, organizaciones ambientalistas y académicos han denunciado durante años: la persistencia de redes de tala ilegal que operan en distintas zonas del parque, muchas veces aprovechando la complejidad geográfica del área protegida y la limitada capacidad de vigilancia permanente.

Si bien los operativos permiten detectar y desmantelar algunos puntos de extracción ilegal, la producción clandestina de carbón representa apenas una de las expresiones de un problema más amplio relacionado con la pérdida de cobertura forestal, la presión sobre los recursos naturales y la insuficiente protección de uno de los principales pulmones ecológicos de Tlaxcala y Puebla.

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