EXPRESIONES Y OPINIONES
LA MAFIA DEL PODER: EL GOBIERNO CONTRA EL GOBIERNO

LUIS ROMERO
En Tlaxcala no se recuerda un momento más crítico como el que enfrenta la actual administración estatal.
Es el momento de un gobierno confrontado consigo mismo.
Se cumplieron los primeros dos años del inicio del mandato de Lorena Cuéllar, y con ello la sensación de una auténtica polarización al interior de la administración pública estatal.
El Poder Ejecutivo enfrenta una crisis, y se desarrolla en sus propias entrañas, mediante una lucha entre su propio personal.
La desatención de los reclamos de los trabajadores sindicalizados -que mantienen su rechazo a los nuevos Módulos Médicos de Salud Integral- se responde con actos públicos de defensa a la mandataria estatal, en los que participan empleados de confianza y honorarios por órdenes de los titulares de las dependencias.
Pero estos actos inducidos, como la marcha en apoyo a la gobernadora del 13 de agosto en el centro de Tlaxcala, o la cadena humana para “proteger” a la mandataria durante la fijación de los Bandos Patrios el pasado 31 de agosto, resultan una provocación para los inconformes, no una solución al problema de estabilidad política y gobernabilidad que enfrenta el gobierno en turno.
La respuesta al “fuego sindical” es el “fuego patronal”. Las “llamas” de la pelea del gobierno contra el propio gobierno lo están consumiendo, y el “humo” del malestar es cada vez más perceptible en sectores de la sociedad.
Este “incendio” está en riesgo el desarrollo pacífico de las fiestas patrias, del Campeonato Mundial de Voleibol y hasta de la Feria de Tlaxcala.
Se eligió un mal momento para encender la mecha del polvorín que representa la sustitución unilateral del otorgamiento de las prestaciones de salud a los trabajadores de base. También se aproximan las elecciones de Ayuntamientos y de representantes en el Congreso del Estado y el Congreso de la Unión, que requieren de un gobierno ordenado para aspirar a ganar.
Falla la buena política, aquella que, con inteligencia, construye acuerdos. Y se deteriora la gobernanza, sin la cual no podrá lograrse el estado de equilibrio que requiere el ejercicio del poder político.
Sencillamente, no hay solución a demandas sociales legítimas, sino confrontación instigada por los principales tomadores de decisiones. Y una muestra de ello es la falta de sensibilidad de quien despacha en Palacio de Gobierno, al salir al balcón de su oficina para lanzar saludos y sonrisas por un aniversario ensombrecido por el tedio derivado de un estilo de gobierno totalmente autocrático.