EXPRESIONES Y OPINIONES

PARTICIPACIÓN CIUDADANA: CORAZÓN DE LA DEMOCRACIA

LOURDES ROMERO

El Gobierno del Estado de Tlaxcala ha dejado firme su compromiso con el diálogo y la participación ciudadana.

Lo reiteró esta semana durante la mesa de trabajo celebrada en la Secretaría de Medio Ambiente, en torno al proyecto de rehabilitación del Parque de la Juventud.

Este espacio de diálogo resulto pertinente, y hasta alentador, porque las autoridades estatales demostraron nuevamente interés por escuchar a la ciudadanía, pero también por compartirle información sobre los aspectos del proyecto, y por construir acuerdos que contribuyan al beneficio colectivo.

La confianza pública se gana con hechos, y el gobierno estatal ha favorecido condiciones de entendimiento con colectivos ambientalistas, defensores de derechos humanos, y representantes de la sociedad civil.

En este encuentro, que duró más de cuatro horas, funcionarios estatales y federales presentaron un inventario de árboles, una metodología de diagnóstico, y hasta un modelo de aprovechamiento del agua.

Resultó fundamental que la autoridad no escatimara tiempo ni esfuerzo en explicar detalles de lo que será la Ciudad de la Juventud a las y los ciudadanos interesados en conocer los alcances de la obra y, sobre todo, que no se dejara de lado la voz ambiental, que es un punto de convergencia, tanto del interés ciudadano como del gubernamental.

Que los grupos ambientalistas reconocieran la metodología, y hasta solicitaran más detalle por árbol, habla de una ciudadanía vigilante y dispuesta a participar. Y que el Gobierno brindara transparencia y acceso a la información técnica, indica que hay una administración con apertura que garantiza el derecho ciudadano a conocer las implicaciones del proyecto.

Este escenario, sin duda, es el mejor remedio a los riesgos de “desinformación” y de “politización” que pudieran obstaculizar las obras. Hasta ahora, las partes han mostrado coincidencias en la necesidad de asegurar que la transformación de un espacio público, como el Parque de la Juventud, no comprometa el equilibrio ecológico ni el derecho colectivo a disfrutar de un entorno sano.

La participación ciudadana es el corazón mismo de la democracia, y las políticas gubernamentales son más eficaces con la voz de la ciudadanía. Ojalá los canales de diálogo sigan abiertos, y que, en un ánimo genuino de respeto y contribución al bienestar colectivo, la Ciudad de la Juventud sea un referente de la manera en que el desarrollo urbano, el cuidado ambiental y el interés social se concilian para ofrecer obras de utilidad que elevan la calidad de vida en el estado.

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