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POLO DE ECONOMÍA CIRCULAR EN ATLANGATEPEC, FOCO DE CONFLICTO SOCIAL; HABITANTES Y AMBIENTALISTAS EXIGEN TRANSPARENCIA

LUIS ROMERO

La oficialización del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (Podecibi) Tlaxcala en el municipio de Atlangatepec aviva preocupaciones de habitantes y organizaciones ambientalistas que mantienen su rechazo a un proyecto que el gobierno presenta como emblema de desarrollo sostenible, pero que representaría un potencial riesgo para el entorno y las comunidades de la región.

Pese a que el Gobierno de México formalizó ayer la declaratoria del proyecto mediante su publicación en el Diario Oficial de la Federación, vecinos de la comunidad de San Pedro Ecatepec mantienen su oposición y exigen información completa sobre los alcances reales de una iniciativa que, según han advertido, podría convertirse en el principal centro receptor de residuos de todo el estado.


TEMEN QUE ATLANGATEPEC SEA EL DESTINO DE LA BASURA DEL ESTADO

El pasado 2 de junio, mientras la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros y la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra, encabezaban la clausura definitiva del antiguo relleno sanitario de Huamantla, habitantes de Ecatepec, municipio de Atlangatepec, difundieron un posicionamiento en el que expresaron preocupación por la instalación del Podecibi en las cercanías de una zona habitada.

Los pobladores señalaron que la comunidad depende de actividades agrícolas y ganaderas, además de contar con importantes recursos hídricos, por lo que demandaron conocer estudios técnicos, impactos ambientales, capacidad operativa y mecanismos de mitigación contemplados para el proyecto.

Entre sus principales inquietudes destacan:

  • Posible concentración masiva de residuos provenientes de los 60 municipios.
  • Riesgos de generación de lixiviados.
  • Contaminación del aire.
  • Afectaciones a mantos acuíferos.
  • Impactos en la salud pública.
  • Consecuencias para la actividad agrícola y pecuaria.

También alertaron sobre la cercanía del complejo con la Laguna de Atlangatepec, uno de los cuerpos de agua más importantes del estado y refugio temporal de diversas especies de fauna silvestre.


CUESTIONAN EL MODELO DE MANEJO DE RESIDUOS

Las críticas no provienen únicamente de la comunidad. Organizaciones agrupadas en la Asamblea Comunitaria Socioambiental de Tlaxcala advirtieron que el cierre de los antiguos tiraderos de Huamantla y Panotla provocó una creciente presión sobre los sitios de disposición final de Nanacamilpa y Atlangatepec, cuya capacidad enfrenta cada vez mayores desafíos operativos.

A su juicio, las interrupciones en los servicios de recolección de basura registradas, semanas atrás, en decenas de municipios, evidencian que el modelo tradicional basado en recolectar, trasladar y enterrar residuos ha llegado a un punto crítico.

En ese contexto, en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, consideraron preocupante que el nuevo Polo de Economía Circular avance en medio de cuestionamientos sobre transparencia y participación ciudadana.

«Este proceso se ha caracterizado por la opacidad de información y la falta de consulta libre e informada», señalaron las organizaciones en un reciente pronunciamiento, en el que advirtieron que la población de San Pedro Ecatepec teme afectaciones a la flora, fauna y salud de quienes habitan la zona.


LA CONSULTA INDÍGENA, UNO DE LOS PUNTOS MÁS POLÉMICOS

Uno de los aspectos que previsiblemente generará controversia es el relativo a la consulta comunitaria.

La declaratoria federal establece que el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas concluyó que en el área de influencia del proyecto no existen comunidades indígenas susceptibles de afectación directa, por lo que determinó que no era procedente realizar una consulta previa, libre e informada.

Sin embargo, este argumento contrasta con las denuncias realizadas por habitantes y colectivos ambientales, quienes sostienen que la población no ha contado con información suficiente ni con espacios efectivos de participación para conocer, discutir y eventualmente influir en el diseño del proyecto.

Para ellos, la ausencia de una consulta formal no elimina la necesidad de construir consensos sociales en torno a una obra que podría modificar de manera significativa la dinámica ambiental y territorial de la región.


UN PROYECTO EMBLEMÁTICO QUE NACE ENTRE CUESTIONAMIENTOS

La administración encabezada por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros ha presentado el Podecibi como una pieza estratégica para transformar el manejo de residuos en Tlaxcala, alineado con los principios de economía circular promovidos por el gobierno federal.

No obstante, el proyecto inicia su etapa formal acompañado por un claro debate social.

Mientras el gobierno sostiene que se trata de una oportunidad para modernizar la gestión de residuos, generar inversión y reducir impactos ambientales, pobladores y organizaciones consideran que hay interrogantes ineludibles sobre capacidad operativa, impactos ecológicos, participación ciudadana y viabilidad a largo plazo.


¿ECONOMÍA CIRCULAR O NUEVO FOCO DE CONFLICTO?

El desafío para las autoridades ya no parece limitarse a la construcción del proyecto, sino a convencer a una parte de la población que observa con escepticismo una iniciativa presentada como solución ambiental, pero que podría trasladar a Atlangatepec los costos ambientales de la basura generada en todo el estado.

Si bien la publicación de la declaratoria en el Diario Oficial resuelve el componente jurídico del proyecto, no cierra una discusión que comienza a escalar en sectores que exigen mayor transparencia sobre una de las obras ambientales más importantes impulsadas en Tlaxcala durante los últimos años.

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