ESTADO Y GOBIERNO
TLAXCALA EN LA INDEPENDENCIA: CLAVE DESDE LA DIPLOMACIA, LA RESISTENCIA Y LA CONSTRUCCIÓN INSTITUCIONAL

LUIS ROMERO
En la narrativa nacional sobre la Guerra de Independencia, Tlaxcala suele ocupar un lugar discreto. Sin embargo, su papel fue más determinante de lo que la historia oficial ha contado.
Desde los espacios de debate político hasta las montoneras insurgentes en sus municipios, Tlaxcala aportó personajes, acciones y resistencias que abonaron al nacimiento de México como nación libre.
“Tlaxcala no solo resistió con guerrillas, también ayudó a forjar el país desde la palabra, la diplomacia y la construcción de instituciones”, afirma Juan Carlos Ramos Mora, director de Extensión Cultural de la Secretaría de Cultura.
TLAXCALTECAS QUE NOS DIERON PATRIA DESDE LAS IDEAS
Dos figuras centrales encarnan este papel intelectual y político de Tlaxcala en la Independencia:
• José Miguel Guridi y Alcocer, sacerdote y jurista de San Felipe Ixtacuixtla, representó a la provincia en las Cortes de Cádiz (1810-1814). Desde allí defendió la igualdad política entre colonias y península, y la abolición de la Inquisición. Gracias a sus gestiones, la Constitución liberal de 1812 se juró en Tlaxcala, lo que evitó su anexión a Puebla y fortaleció su autonomía.
• José Manuel de Herrera, originario de Huamantla, fue pieza clave en el ala ideológica del movimiento insurgente. Tras unirse a José María Morelos en 1811, redactó documentos fundamentales como los Sentimientos de la Nación, y participó en el Congreso de Apatzingán. Más tarde, sería el primer ministro de Relaciones Exteriores del México independiente, estableciendo vínculos diplomáticos con Estados Unidos.
UNA INSURGENCIA LOCAL INTENSA Y ESTRATÉGICA
Pese a la ausencia de grandes batallas, la guerra también se vivió en las calles y campos tlaxcaltecas. Entre 1811 y 1814, municipios como Huamantla, Apizaco, Tlaxco, Atlangatepec, Zacatelco, Chiautempan y Calpulalpan fueron escenario de múltiples acciones insurgentes. Grupos rebeldes atacaban haciendas para obtener caballos, armas y víveres, generando enfrentamientos y profundizando el conflicto con los propietarios peninsulares.
En ese frente destacaron líderes como:
• Vicente Gómez, alias «El Capador», quien operaba en San Martín Texmelucan.
• José Francisco Osorno, activo en los Llanos de Apan y Zacatlán.
Aunque su legado es debatido —algunos los consideran bandidos, otros los ven como insurgentes consolidados—, su participación refleja la complejidad del movimiento en la región.
CONVULSIÓN Y RESISTENCIA ANTES DE LA CONSUMACIÓN
Ramos Mora recuerda que Tlaxcala también vivió momentos de grave tensión: en 1811, Santa Ana Chiautempan fue saqueada con pérdidas que superaron los 100 mil pesos, y en 1812, la capital provincial fue asaltada, evidenciando la vulnerabilidad del territorio.
No obstante, la resistencia persistió. En abril de 1821, las fuerzas realistas fueron finalmente expulsadas y Nicolás Bravo entró a la capital tlaxcalteca, sellando así la incorporación de la provincia al naciente proyecto nacional.
UNA HISTORIA DESDE LA PALABRA Y LA AUTONOMÍA
A diferencia de otras regiones, Tlaxcala aportó a la Independencia desde la diplomacia, la defensa de su soberanía y la construcción institucional. No fue un escenario de batallas épicas, pero sí cuna de ideas y decisiones que marcaron el rumbo del país.
“La historia de Tlaxcala en la Independencia no es de grandes cañones, sino de grandes ideas”, enfatiza Ramos Mora.
Hoy, al recordar este legado, queda claro que Tlaxcala no solo acompañó la Independencia: fue protagonista silencioso pero estratégico en la construcción de México.