EXPRESIONES Y OPINIONES
SEÑALAMIENTOS Y DOBLE LENGUAJE LE PEGAN A ALFONSO Y ANA LILIA
Con la novedad de que las encuestas están de moda, los y las precandidatas del partido en el poder piensan que con publicar encuestas la sociedad tlaxcalteca se va a decantar por tal o cual candidat@; tal es el objetivo, que casas encuestadoras y medios digitales están haciendo su agosto publicando una serie de percepciones que, según, son resultado de preguntas directas o encuestas vía telefónica. Solo que ahora la ciudadanía tlaxcalteca ya no se deja impresionar por ilusionismos que han dado muy malos resultados; hoy los tlaxcaltecas quieren un o una candidat@ con experiencia, sin señalamientos de corrupción o enriquecimiento ilícito, pero principalmente que sea un profesionista de resultados, que no sea un político producto de la mercadotecnia, del populismo o de las dinastías, ya que eso tiene hundido al estado en un desarrollo a medias.
Por cierto, siguen saliendo a la luz pública señalamientos que están desgastando la imagen no solo de la gobernadora Lorena Cuéllar, sino hasta de políticos que tienen aspiraciones rumbo al 27. Señalo esto por una investigación de Latinus, donde Carlos Loret de Mola no solo se volvió nota estatal, sino nacional, ya que el periodista ventila el nepotismo en el gobierno estatal, donde aparecen los nombres de las hijas de la gobernadora, el cuñado y el ahijado; personajes que manejan no solo los destinos del estado, sino un presupuesto de más de 1500 millones de pesos en dependencias donde, si bien algunos nombramientos son honoríficos, los presupuestos son millonarios. Se dice que en esas dependencias no se mueve nada si las hijas de la titular del Ejecutivo no lo autorizan; en el caso del cuñado y del ahijado, sus posiciones son estratégicas, tanto en la Secretaría de Gobierno como en la Secretaría de Turismo. La primera controla el poder del estado y la segunda es utilizada para eventos sociales maquillados de históricos, para traer a la crema y nata del poder y, con agasajos y regalos, tenerlos del lado de la familia real. Esta investigación viene a reafirmar lo que miles de tlaxcaltecas conocían solo por rumores, pero con esto el gobierno lorenista sufre un golpe muy fuerte en sus aspiraciones para heredar el poder. Si bien la investigación solo maneja los nombres de cuatro o cinco personajes, en la realidad se habla de que hay sobrinos, ex cuñados y mucha parentela que están en las nóminas gubernamentales, con posiciones que, si bien no son tan relevantes, sí tienen decisiones y poder, lo que genera nepotismo y una fuga de presupuesto solo para familiares e incondicionales.
La investigación nacional ya no fue una sorpresa para la sociedad tlaxcalteca, que reprueba la gestión lorenista, y viene a ponerle un clavo más a la cruz de Alfonso Sánchez, quien es el delfín de la gobernadora, ya que el presidente está cargando todos los negativos del gobierno lorenista. Si bien el presidente municipal trata de posicionarse como un fuerte aspirante rumbo al 27, la nota nacional le resta mucha credibilidad y genera dudas; tan es así que por ahí ya manejan que el arquitecto ya negoció una diputación federal. Por cierto, no solo Alfonso Sánchez fue señalado la semana que terminó, sino también la senadora Ana Lilia Rivera sufrió un revés que pocos identificaron, o muchos tratan de ocultar o minimizar, y fue en el evento llamado “Encuentro Ciudadano”, donde la senadora, puntera en las encuestas, logró convocar a muchos de sus seguidores, quienes con bombos y platillos recibieron a senador@s, diputad@s federales y locales, lo que creó un ambiente de fiesta donde Ana Lilia Rivera se reafirmaba como la línea a seguir. Solo que esto cambió en unos minutos, ya que el invitado especial, Alfonso Ramírez Cuéllar —un político muy cercano a la presidenta Claudia Sheinbaum—, no solo vino al evento de la senadora, sino también, dicen, desayunó y platicó muy cordialmente con la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, quien, por cierto, después de unos minutos de que terminó el evento de la senadora, publicó una foto con el diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar, lo que seguramente cambió la faz de la senadora y de su equipo más cercano, ya que Ana Lilia Rivera y la gobernadora no tienen buenas relaciones políticas. Acción que, una vez más, deja la moneda en el aire, y quienes pensaban que Alfonso Sánchez y Ana Lilia Rivera serían los dos únicos actores políticos rumbo al 27, la lectura es otra: con los señalamientos, el desaire de Alfonso Ramírez Cuéllar y algunos movimientos políticos, se da un mensaje diferente donde las encuestas, la propaganda y una serie de ataques y descalificaciones pueden pasar a segundo término. De ahí que hay otros políticos que han manifestado su intención de sumarse a la carrera rumbo al 27; ahí están Raymundo Vázquez, Dulce Silva, Carlos Augusto Pérez y el secretario de Finanzas del Estado de México, Óscar Flores, un tlaxcalteca con experiencia, que no es afín al protagonismo ni a los reflectores, pero que ha dado resultados positivos donde le han conferido una responsabilidad, lo que ya lo ubica con una gran aceptación entre las diferentes clases sociales del estado.
Para terminar mis comentarios, mando un saludo al contador Luis Antonio Herrera, director de la empresa Fire Sports, quien no solo fomenta los deportes de contacto, sino que apoya a equipos de diferentes disciplinas deportivas, apoyando con uniformes o material deportivo, lo que es una motivación para que niños y jóvenes practiquen una disciplina deportiva y, con ello, alejarse del peligro de las drogas y el alcoholismo.
Las opiniones, juicios y valoraciones expresadas en este espacio son responsabilidad exclusiva de su autor, por lo que no representan ni comprometen, de manera directa o indirecta, la postura, criterio o línea editorial del portal de noticias otrosdatos.com.mx
EXPRESIONES Y OPINIONES
ÓSCAR FLORES Y LA POLÍTICA DE LOS RESULTADOS
Manuel Martínez
En la política mexicana existen dos formas de construir una trayectoria pública. La primera consiste en la exposición permanente, los discursos y la promoción personal. La segunda se sustenta en los resultados, la capacidad de gestión y la construcción de gobiernos capaces de responder a las demandas ciudadanas. En esa segunda ruta comienza a destacar el nombre de Óscar Flores Jiménez.
Su desempeño al frente de la Secretaría de Finanzas del Estado de México ha cobrado relevancia no solamente por la responsabilidad que implica administrar las finanzas de la entidad más poblada del país, sino porque los resultados obtenidos permiten identificar un modelo de gobierno basado en la estabilidad financiera, la disciplina administrativa y el fortalecimiento de las capacidades institucionales.
No se trata de un dato menor. El Estado de México se ha consolidado como uno de los principales motores económicos nacionales, condición que exige finanzas sanas y una administración eficiente de los recursos públicos.
Por supuesto, el liderazgo de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez ha impulsado una visión orientada al bienestar social, pero también al fortalecimiento de las bases financieras que permiten sostener las políticas públicas. Y los números ayudan a explicar esa realidad.
Durante el ejercicio fiscal 2025, el Estado de México registró ingresos casi siete por ciento superiores a los proyectados en la Ley de Ingresos. El resultado no fue producto de la casualidad ni de factores extraordinarios. Respondió a una estrategia enfocada en mejorar la recaudación, fortalecer los mecanismos de fiscalización y optimizar la gestión de recursos federales, consecuencia de la labor de la Secretaría de Finanzas, a cargo de Flores Jiménez.
Evidentemente, un gobierno que administra con responsabilidad genera condiciones para atender mejor las necesidades de la población sin recurrir a medidas que incrementen la carga fiscal sobre los ciudadanos.
Esa es una de las lecciones más importantes de la administración pública moderna: La confianza ciudadana no se construye únicamente mediante programas sociales o discursos políticos; también se fortalece cuando las instituciones demuestran capacidad para manejar los recursos públicos con eficiencia, transparencia y visión de largo plazo.
Por ello, el caso de Óscar Flores Jiménez resulta particularmente relevante en el contexto político actual. Su gestión proyecta atributos que cada vez adquieren mayor valor en una sociedad que exige resultados concretos y soluciones efectivas a los problemas cotidianos.
Más aún, la experiencia mexiquense aporta elementos que podrían ser útiles para otras entidades del país. Los gobiernos que logran combinar estabilidad financiera con políticas orientadas al bienestar social suelen generar mayores niveles de legitimidad y respaldo ciudadano.
Obviamente, Tlaxcala no es ajena a ese debate. A medida que comienzan a perfilarse los escenarios políticos rumbo a la sucesión gubernamental de 2027, la discusión ya no gira únicamente en torno a nombres o grupos políticos, sino sobre los perfiles con capacidad para garantizar continuidad institucional, estabilidad administrativa y resultados verificables.
En ese contexto, la trayectoria de Óscar Flores Jiménez adquiere una dimensión adicional. No solo representa a un funcionario con experiencia en una de las administraciones estatales más importantes del país, sino a un perfil que ha vinculado su actividad pública con conceptos que hoy resultan indispensables para cualquier proyecto político: eficacia gubernamental, responsabilidad financiera y cercanía con las necesidades de la población.
Al final, más allá de la competencia política, los ciudadanos suelen evaluar a sus gobiernos bajo una pregunta sencilla: ¿mejoró o no mejoró mi calidad de vida? Y la respuesta a esa pregunta rara vez se encuentra en los discursos. Generalmente aparece en los resultados y las personas que los producen.
EXPRESIONES Y OPINIONES
CAMBIA MORENA Y LORENA SU DISCURSO DE CONTINUIDAD O PUEDE SURGIR LA ALTERNANCIA
Miguel Ángel Meléndez Nava
Con la novedad de que, de no haber cambios de último momento, ya solo faltan tres semanas para que Morena abra su convocatoria para que todos los aspirantes que quieran gobernar Tlaxcala se inscriban al proceso interno, donde las encuestas, las bardas, los espectaculares, la propaganda y una serie de acciones que ya realizaron los suspirantes quedarán únicamente como el recuerdo de una campaña anticipada.
A partir del 22 de junio será la dirigencia nacional de ese partido la que valore a cada uno de los precandidatos para determinar si cumplen con los requisitos para participar en el proceso. Seguramente será una evaluación minuciosa, ya que las encuestas pasarán a un segundo término.
La dirigente nacional, Ariadna Montiel, ya lo ha dicho y repetido en diversas ocasiones: los candidatos y candidatas deben cumplir con perfiles de preparación profesional, experiencia, resultados y, principalmente, no estar relacionados ni señalados por actos de corrupción o por presuntos nexos con la delincuencia organizada.
En el entorno de Morena suenan cuatro o cinco nombres de hombres y mujeres que ya iniciaron campañas abiertas. La guerra de encuestas continúa y, semana tras semana, aparecen resultados distintos según quién las financie. Sin embargo, este mecanismo ya ha generado hartazgo entre la sociedad tlaxcalteca, que considera una ofensa que algunos aspirantes intenten ver a los ciudadanos como personas que necesitan ser inducidas para tomar una decisión política.
La lucha por la candidatura ha provocado una guerra de declaraciones y señalamientos que mantiene divididos y confrontados a simpatizantes de Alfonso Sánchez y de Ana Lilia Rivera. Esta disputa interna está generando una fractura que podría derivar en mayores confrontaciones, pues la pasión y el fanatismo desbordados están desgastando al partido en el poder.
Eso, sin duda, lo sabe la dirigencia nacional morenista. Por ello, ya resulta necesario un relevo en la dirigencia estatal encabezada por Marcela González, quien no ha demostrado la capacidad para convertirse en una operadora política que garantice piso parejo para todos los aspirantes.
Si bien sus simpatías parecen estar del lado de su esposo, en política los sentimientos deben quedar de lado, especialmente cuando el partido atraviesa una crisis de credibilidad. Miles de militantes y simpatizantes de Morena manifiestan inconformidad ante lo que consideran un intento de imponer al presidente municipal Alfonso Sánchez, por lo que advierten que, de concretarse una imposición, podrían retirar su apoyo e incluso votar en contra, abriendo así la posibilidad de una nueva alternancia política en Tlaxcala.
La derrota del partido en el poder en Coahuila seguramente ya encendió los focos rojos, no solo en la dirigencia nacional de Morena, sino también en Palacio Nacional. Perder las 16 diputaciones locales en disputa representó un mensaje claro de que el morenismo no es tan invencible como algunos sectores de la élite partidista quisieran creer.
A ello se suman los señalamientos y listas filtradas desde Estados Unidos, en las que aparecen mencionados gobernadores, senadores y funcionarios públicos presuntamente vinculados con actividades ilícitas. Este contexto está impactando al movimiento y, a un año de las elecciones de 2027, Morena no puede darse el lujo de seguir dividiéndose por intereses personales, grupos políticos o proyectos de carácter dinástico.
Si bien Tlaxcala es considerado por algunos como un estado donde Morena puede ganar con cualquier candidato o candidata, la realidad podría ser distinta. Principalmente porque tanto la gobernadora Lorena Cuéllar como la dirigente estatal Marcela González impulsan una narrativa de continuidad que miles de tlaxcaltecas desaprueban.
Y no lo digo yo; diversas encuestas nacionales muestran que el gobierno lorenista se encuentra entre los de menor aprobación del país. Esta situación afecta directamente las aspiraciones del llamado «delfín» político.
Por otro lado, la desesperación parece haber llegado a tal nivel que algunos simpatizantes filtraron a diversos medios una supuesta lista en la que se aseguraba que a Tlaxcala le correspondería una candidatura femenina. Sin embargo, para muchos observadores aquello no fue más que una estrategia para generar expectativas entre ciertos sectores.
La realidad es que Morena deberá apostar por un perfil que garantice unidad, capacidad de operación política y resultados comprobables. Quizá por ello, entre productores del campo, obreros, maestros y en los corrillos políticos, cafeterías, oficinas gubernamentales e incluso en reuniones familiares, el nombre de Óscar Flores Jiménez comienza a mencionarse con mayor frecuencia como una de las opciones más competitivas para encabezar el proyecto morenista rumbo a 2027.
Será cuestión de tiempo para que las definiciones internas despejen todas las dudas.
EXPRESIONES Y OPINIONES
ÓSCAR FLORES: LA DISCIPLINA TAMBIÉN CONSTRUYE CANDIDATURAS
MANUEL MARTÍNEZ
A finales de abril, una versión recorrió los círculos políticos de Tlaxcala con la velocidad que suelen tener los rumores en tiempos de sucesión: Óscar Flores Jiménez se bajaba de la contienda interna de Morena por la candidatura al gobierno estatal.
La interpretación surgió a partir de declaraciones prudentes del actual secretario de Finanzas del Estado de México, quien evitó colocarse anticipadamente en la disputa electoral. Para algunos observadores, aquello significaba el final de sus aspiraciones políticas. Sin embargo, los hechos ocurridos desde entonces parecen contar una historia distinta.
Mientras otros actores han optado por la exposición permanente, la promoción personalizada o la guerra de encuestas, el político tlaxcalteca ha mantenido una estrategia diferente: respetar los tiempos marcados por Morena y por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La diferencia no es menor. En un proceso donde la dirigencia nacional ha insistido en evitar actos anticipados de campaña y donde la disciplina partidista se ha convertido en un factor de evaluación política, la conducta de los aspirantes podría terminar teniendo un peso mayor del que hoy reflejan las mediciones demoscópicas.
Quizá por ello resulta interesante observar lo que ocurre fuera de las encuestas. Uno de los casos más visibles es el crecimiento de la Red de Mujeres “Orden y Futuro Juntas”, una organización ciudadana afín al morenista que recientemente alcanzó las 700 integrantes. Más allá de la cifra, vale la pena observar un fenómeno que suele pasar desapercibido en los análisis convencionales: la construcción de estructuras sociales que operan fuera del debate mediático cotidiano.
Mientras la conversación pública se concentra en porcentajes, posicionamientos y sondeos mensuales, en distintos municipios comienzan a surgir expresiones ciudadanas que buscan influir en la discusión sobre el futuro político del estado. Eso explica por qué la narrativa de que la competencia interna de Morena se reduce a dos nombres empieza a encontrar resistencias en algunos sectores de la militancia y entre simpatizantes del movimiento.
La política, después de todo, no se construye únicamente en las encuestas. También se construye a partir de la capacidad para generar consensos, establecer vínculos con distintos sectores sociales y mantener una relación cercana con la ciudadanía. Son factores menos visibles, pero frecuentemente determinantes cuando llegan los momentos de definición.
En ese contexto, la trayectoria de Óscar Flores Jiménez presenta elementos que merecen atención. Su paso por responsabilidades administrativas de alto nivel, su experiencia técnica en materia financiera y su participación en uno de los gobiernos estatales más importantes del país le han permitido construir un perfil distinto al de otros actores que han privilegiado la promoción política por encima de los resultados de gestión.
Por supuesto, aún falta tiempo para las definiciones internas de Morena. Y, como ha ocurrido en procesos anteriores, los criterios finales probablemente incluirán variables que van más allá de la mera popularidad. La principal de ellas podría ser la capacidad para preservar la unidad.
En un partido donde la continuidad del proyecto político es prioritaria, quienes aspiren a una candidatura deberán demostrar no solo respaldo social, sino también capacidad para conciliar intereses, construir acuerdos y fortalecer la cohesión interna; una variable que difícilmente aparece en las encuestas, pero que suele resultar determinante en las decisiones políticas.
Por ello, mientras continúa la disputa por los reflectores, conviene observar además lo que ocurre fuera de ellos. Si algo ha demostrado la historia reciente de Morena es que las candidaturas no siempre recaen en quienes encabezan las mediciones, sino en quienes mejor representan los principios, la disciplina y los objetivos estratégicos del movimiento. Y ahí es donde Óscar Flores posee una gran ventaja.
Las opiniones, juicios y valoraciones expresadas en este espacio son responsabilidad exclusiva de su autor, por lo que no representan ni comprometen, de manera directa o indirecta, la postura, criterio o línea editorial del portal de noticias otrosdatos.com.mx
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